Valor ético y moral


Como célula social la familia absorbe y recrea los valores que la sociedad determina; la consolidación económica es uno de los objetivos más importantes. Cuando el joven ha tenido la oportunidad de estudiar y logra ingresar a la educación superior, la esperanza de los padres es que elija una profesión considerada como productiva, es decir, una actividad que se concibe como altamente demandada y bien remunerada, circunscrita en las áreas técnicas, científicas y algunas de las ciencias sociales. Se espera que los hijos sean exitosos económicamente; dicha expectativa impone al futuro profesionista una responsabilidad moral, social y familiar que, con frecuencia, constituye una pesada carga emocional. Con frecuencia, los padres eligen la carrera de los hijos sin pensar en el deterioro psicológico que ello implica. La interferencia de los padres en la elección de la profesión es una de las acciones más perjudiciales. Cuando Foucault (1992: 33) pregunta acerca de la represión “más insoportable del estudiante de bachiller”, se responde como primera opción el de la autoridad familiar, sobre todo cuando “los padres que te imponen el Instituto como una etapa hacia una situación profesional determinada y que se esfuerzan por apartar de antemano aquello que pudiese perjudicar esta situación…” (Ídem.). La frustración, el vacío y la falta de sentido serán las consecuencias que se expresaran a mediano y largo plazo.