Contextos adversos


Las condiciones externas son factores determinantes que influyen en las decisiones que toman los profesionistas de las artes escénicas, éstas traen como consecuencia la renuncia o la aceptación a la verdadera vocación. Se puede afirmar que el proceder de las personas está motivado, positiva o negativamente, por las condiciones que le son adversas. Por un lado, pueden llevarlos hacia la destrucción de las esperanzas y objetivos trazados o, en un mejor escenario, inducen a afianzar las decisiones que les permitirán lograr la realización personal.

Cuando el contexto que rodea a los artistas poblanos se caracteriza por operar de forma negativa en el encuentro de su realización personal (la capacidad de elegir una profesión), la diversidad de acontecimientos puede ser suficientemente determinante para doblegar cualquier intento de sublevación, ya que las adversidades se encuentran en el centro medular del desarrollo humano, y van desde la concepción de la realidad que pasa por el matiz del método filosófico (la inmanencia del objeto) hasta aspectos políticos, sociales, económicos y culturales en los que se involucran las instituciones sociales, familiares y religiosas.

Al hablar de poder se está haciendo referencia a una diversidad de elementos que se entretejen en un sistema complejo, y se manifiestan, como dice Michel Foucault, en los “aparatos estatales, en la formulación de la ley, en las hegemonías sociales”; es decir, en una variedad de unidades: “El poder está en todas partes; no es que lo englobe todo, sino que viene de todas partes… no es más que el efecto de conjunto que se dibuja a partir de todas esas movilidades, el encadenamiento que se apoya en cada una de ellas y trata de fijarlas.” (1986: 113)

Como se ha mencionado, el poder se encuentra en la diversidad de ámbitos; por ejemplo, en la relevancia que la tecnología concede a la ciencia por los intereses que el capitalismo reclama. La división entre las ciencias y las artes, inducida por las formas de concebir la realidad entre la razón y los sentidos, fue y ha sido un factor determinante para minimizar a los individuos que se inclinan por dedicarse a las actividades artísticas. Del mismo modo, se suman los cambios en los símbolos y en las formas de la estructura de la sociedad que obedecen, primero, a la transformación demográfica (concentración en los centros urbanos) y, segundo, a la aparición de una sociedad de consumo. Asimismo, la propia historia de la ciudad de Puebla tiene como ingrediente sustantivo la marcada división de las clases sociales y el control moral que ejerce la iglesia católica. Dichos aspectos inciden en el sistema educacional “obligando” a los individuos a participar en una carrera de apariencias que denote poder económico y una conducta tradicionalista e intolerante a cualquier “desviación” sexual. Estas actitudes ejercen presión en la toma de decisiones cuando los jóvenes tratan de dirigir sus objetivos. La gran diferencia entre decidir su vocación por sí mismos o dejarse influir por los elementos externos adversos está en lograr o no su realización.

Otro ingrediente que cabe mencionar es la idea que se tiene del teatro y de los actores. Históricamente se ha visto al teatro como una expresión artística que se subordina a los dictados del poder. Se puede mencionar, como un ejemplo, las persecuciones que sufrían los actores de la comedia dell’arte por sus inclinaciones a la burla e improvisación, o la prohibición de los autos sacramentales por la mezcla de asuntos profanos y religiosos (Oliva y Torres, 2005). En México no fue un asunto menor el Teatro de Revista en el que se presentaban, a través de la sátira y la burla, a los personajes políticos de época revolucionaria, lo que provocaba clausura de teatros, persecución y cárcel a directores y actores; asimismo, el teatro no comercial que se presentó antes y después de la Revolución (1900-1920) sufrió las mismas represalias. En términos generales, en el imaginario de la sociedad actual prevalece la percepción de que la actividad actoral está empañada de conductas irreverentes e inmorales. Veamos algunos eventos que se consideran significativos, los cuales aún son vigentes en el espíritu de la sociedad, sobre la idea que se tiene de los actores.